viernes, 11 de diciembre de 2015

6.081.- El secreto que guardo.

Me gustas desde el primer momento en el que te vi.
Te pienso en mi eternidad y en mis amados momentos.
Jamás entendí muy bien el amor ni los cariños,
pero sé que siento algo muy tierno y lindo cuando te veo.

Eres alguien por quien me siento cohibido.
Todo este tiempo anduve rondando la opción de hablarte,
pero muchas cosas me prohibían mirarte a los ojos,
amarte y decirte cada una de las cosas que guardo en el corazón.

Te quiero y no sé más; eres mi sueño y mi corazón feliz.
No quiero pensar en el último momento de verte.
Me agobia la idea de tan solo extrañarte desde mi costado
y vivir con tu recuerdo inolvidable únicamente.

Esto es todo lo que puedo decirte, no sustraigo más.
La ligereza de las palabras me temen hacerte saber esto.
No pido nada ni prometo nada, solo quiero liberar este amor platónico
y no morir con mi más preciado secreto, que es lo más hermoso que tengo.

11/12/15

domingo, 22 de noviembre de 2015

6.080.- Esas hermosas historias de amor que no vivo.

Hay historias hermosas en la suma de historias
que relata la vida mientras pasan los días.
Amo una historia que habla de un amor eterno
desde muchísimo antes y sin ningún final.

Estar enamorado eternamente es bendito y pleno;
algo que, supongo, es dado únicamente a quien se premia,
a quien, durante alguna vida, ha sabido ser paciente
y ha contemplado, dentro del mundo, la eternidad.

El amor que uno da es el amor verdadero;
no existe otro más que él y el sentirlo nos hace inmensos,
intensos, con sentido, fundamentales, preciosos y eternos.
El amor eterno no es más que el amor verdadero.

Pero adoro esas historias donde el amor es de siempre,
nace en personas que se conocen cuando niños,
persiste a lo largo de toda la vida y siempre se piensa
en el otro, se esté donde se esté, esperando el día del reencuentro.

22/11/15

miércoles, 18 de noviembre de 2015

6.079.- Demonio en el confesionario IV.

Le temo al demonio
que permanece dentro de mí
tan invariable y lleno de espinas
que también duelen.

Le temo a lo oscuro de mi ser,
a lo que puedo perder,
a todo el hastío y orfandad
que puede dejar su paso.

Le temo a lo otro, a lo contrario,
a la más infinita agonía,
al círculo vicioso de oscuridad,
al monstruo invencible que suele resaltar.

Le temo a lo más insalubre, al evento final,
al último y máximo enemigo.
Le temo a la desdicha de la incongruencia
del alma profunda e hiriente.

18/11/15

jueves, 12 de noviembre de 2015

6.078.- El cántico secreto.

Yo soy de algún lugar y divago casi siempre;
la gloria ajena me anima y existo desde cualquier motivo.
Mi más grande anhelo es amar sin importar nada.
A veces tropiezo, pero siempre consigo levantarme.

Quería saber, a ciencia cierta, si el ocaso me daría paz.
He querido ser feliz por veces, y muchas veces lo he logrado.
Siempre pienso en que no es que haya vivido mucho,
sino que asimilo rápidamente cada una de todas las cosas.

Llegué aquí casi sombrío, casi vituperado y casi en mi olvido.
Te vi y supe que aún nada estaba escrito del futuro.
Me nacieron cosas en el corazón, en lo profundo del alma.
Me enamoré de ti desde el primer momento en el que te vi.

Pero la vida está llena de sorpresas, de decisiones, de errores.
Yo iría a mostrarte quién soy yo por dentro, en lo más puro,
pero no podía ir en contra de la ilusión de alguien más.
No podía quererte, aunque lo hacía; yo no podía verte y ponerme a soñar.

12/11/15

miércoles, 4 de noviembre de 2015

6.077.- De un evento posterior al cataclismo.

Eres un ángel indómito y desfasado en mi tiempo.
Llevas, en tu mirada, un universo ajeno, lleno de olvido.
Y en tu silencio nacen, en mi profundidad, el misterio,
la desidia y dejadez, todo lo otro y todo lo corto, lo incompleto.

Eres la luz que ilumina mis más preciados pensamientos.
Eres una sombra que carcome mis más bellos sentimientos.
Eres la ilusión, el amor imposible, lo circunstancial y ficticio.
Eres un tirón de agonía, una muesca de lo posible e imposible a la vez.

Eres un sueño, algo fugaz que nace de mis adentros,
mi ilusión y lo que buscaba tácitamente, mi más oculto deseo.
Quisiera que fueras mi verdad, lo más excelso y amado,
pero el destino, mi postura y mi conmoción aún dicen que no.

Lo más intenso se hace lo más parco y sombrío.
La desesperanza se apodera de cada situación de vacío,
y no me dejará la cordura inventar mi propia historia,
abrir y entregar, solo cerrar y coger, restar y desaparecer.

30/10/15
04/11/15

sábado, 24 de octubre de 2015

6.076.- Suspirarla, en resumen.

¿Y por cuál razón yo no podría enamorarme?
Me pregunto esto porque parece que lo voy sintiendo.
Me invade su dulzura y se me corroe, de a pocos, el corazón.
Tan solo el verla sonreír me lleva a soñar despierto.

¿Por qué no podría simplemente ser feliz con su sonrisa?
¿Por qué no podría volver a soñar y con ella
y pensar con nacer cada día con su voz y su mirada?
¿Por qué no podría, simplemente, enamorarme?

Desde la magia que despide cuando la observo,
desde mis latidos apresurados de cuando la escucho,
siento que el día me sonríe y la vida me da una oportunidad
de soñar, de sentir nuevamente y añorarla, suspirarla.

El horizonte luce tan vespertino que me hace suspirar.
Inmaculado, mi universo; inhóspito, este lado del corazón.
Yo sé que el minuto exacto y el milagro existen.
La magia de mis días me hablan de amor, de un amor naciente y perdurable.

24/10/15

miércoles, 21 de octubre de 2015

6.075.- Innegable y sentido; indefinible y excelso.

Tengo algo que decirle, pero callo tanto.
Soy la timidez recuperada, el delirio de un beso.
Tengo algo que decirle, pero no puedo.
Me hago mudo, obvio; y no miento: realmente no puedo.

Ella es cada minuto de mi día, lo excelso y bendito.
La absorbo directamente hacia mi corazón enamorado
y sueño con uno solo de sus besos, nada más que uno;
no me atrevo a nada más; de seguro me sonrojo si lo pienso.

Ella me ilumina. Busco tenerla a mi costado y sentirla.
Sospecho que me piensa; divago entre arrebatos.
Sueño con que me quiera y yo pueda quererla para siempre.
Declaro que la llenaría de infinitos momentos eternos.

Ella existe desde mi más olvidado sendero.
Yo siento que la quiero y, no me pregunten,
solo siento que la quiero sin razón, situación, deseo,
pensamiento, atención, añoranza ni motivo alguno.

21/10/15

martes, 20 de octubre de 2015

6.074.- Yo la quería desde la intención negada.

Ella fue mía en su inmensa dulzura.
Yo la miraba y la tomaba de las manos
y sabía que la quería aun cuando no buscaba querer a nadie.
Ella fue mía y fui testigo de mi corazón renaciendo.

Ella tenía todo lo que siempre había buscado
y no quise aceptarlo, no podía aceptarlo.
Ella me sonreía y era yo quien decidía el beso.
En su hermosa mirada encontraba mi esperanza.

Yo no pude mostrarle lo mejor que tenía,
pero ella me quiso sin ningún juicio alguno.
Ella sabía que pronto me iría,
sin embargo, me quiso sin reservas.

Yo la quería y eso fue todo; para mí esto era demasiado.
No sabía si creer de nuevo, pero ella era mi credo
porque a mi corazón no le importaba nada,
solo que, en su mirada, nacía él de nuevo.

17/10/15
20/10/15

jueves, 15 de octubre de 2015

6.073.- Y, de repente, todo cambia.

En este punto de inflexión,
y neutral páramo,
siento que he negado tanto,
siento que me he dicho «no» sin ser cierto.

En esta cúspide ambivalente,
simbiótica y de sosiego,
siento que ya nada dije,
siento que ya nada decía.

Y lo que alguna vez enarbolé,
incluso más que el dolor vivido,
hoy no significa mucho
porque aquello que negaba
significa aun mucho más que ello,
aun más que todo,
aun más que el saberse cambiante
y contrincante del yo antiguo
y de lo que se haya perdido en ese camino.

En este punto todo se ha ganado.

15/10/15

sábado, 19 de septiembre de 2015

6.072.- ¿Qué será del recuerdo imposible?

¿Qué será del recuerdo que sugiere un rito dormido?
¿Qué será del último de todos los suspiros?
¿Qué será del olvido y del procaz adjetivo
que un día me hizo creer que eras tú mi destino?

¿Qué será de las vanas rosas y del oso
que no declamará jamás nunca aquel discurso?
¿Qué será de mi permanente estado de duda incierta?
¿Qué, de los otoños y qué, de las primaveras?

¿Qué será de todos y cada uno de los adioses?
¿Qué, de mi amor más profundamente dormido?
¿Qué será de mi entrañable sentir a medias,
de mi sonreír a medias, de mi permanente agonía?

¿Qué será de este último poema que nada dice?
¿Qué, de mis más de un millón de esperanzas?
¿Qué, de todo lo otro, de la compunción y del dolor?
¿Qué será del sinsabor, del beso que jamás se ha dado?

19/09/15