martes, 24 de diciembre de 2013

5.083.- La gracia que se niega.

Lo más amado de tu beso es que lo sueño.
Y, por más que se me niegue la gracia divina
de una onomatopeya que me hace crujir el alma,
yo vivo en pos de ello; irremediablemente, lo anhelo.

Yo sé que tan pronto como descubras mi locura,
aquello que me sostiene y me hunde a la vez,
te alejarás, me dejarás y te lamentarás luego
la imprecisión de no saber decirme bien sí o no.

Y yo sé que no hay espacio en este universo
en donde pueda habitar mi corazón.
Yo sé que no hay nada escrito en este libro de amor,
de dolor, de temor, de escozor, de escaso color.

La inmaculada dicha de tenerte entre mis suspiros
solo puede ser equiparada en magnitud
por lo anverso de tu trato, por lo fugaz de tu abrazo,
por lo callado de tu grito y por lo perdido de este hallazgo.

24/12/13

viernes, 20 de diciembre de 2013

5.082.- Eres un suspiro que se refrena.

Eres de una insospechada sonrisa de un rezo.
Eres la sonrisa que, prematura, me habla de un beso.
Eres una dicha, la idea de amor más sentida que tengo.
Eres vida. Eres el sentir que niego.

Eres lo más sublime que ronda mis días.
Eres lo pluscuamperfecto de mi poesía.
Añoro tu sonrisa cuando lo que tengo es la noche;
imploro tu mirada, tu largo cabello y tu haz de hada.

Sostengo que la vida es un instante
y que hay instantes que son algo eterno.
El tenerte entre mis sueños y entre mis días
hace que piense de mi vida como algo eterno.

No es que añore lo vivido,
es lo que aún no se vive en lo que pienso:
la dicha de sostener nuestras miradas mientras nace una sonrisa,
el universo naciendo de nuestros labios, luego.

20/12/13

lunes, 9 de diciembre de 2013

5.081.- Donde estés.

Si es que te vas (no sé si te irás),
quiero que sepas que siempre te esperaré
y a donde te vayas
siempre irá mi corazón.

A veces, pienso y me dedico a creer
que el amor no existe, que es una palabra nada más;
pero, cuando te pienso, sé que algo distinto
y algo eterno, que me estruja el pecho, llego a sentir.

Yo sé que te amo, lo he sabido siempre,
y no me ha importado si me amabas,
si teníamos muchas diferencias
o muchas similitudes (sé que éstas son las más).

Y voy a amarte para siempre;
no es una promesa, es lo que me dice el corazón.
Y, para cuando me necesites, yo sé que,
de algún modo u otro, siempre estaré para ti, ahí.

08/12/13

domingo, 8 de diciembre de 2013

5.080.- Amarte es algo bendito.

Aún pienso que lo más importante en el mundo
es quererte como te quiero.
Aún pienso que lo más entrañable en el mundo
es tu recuerdo como lo tengo.

Hoy soñé contigo y no quise despertar más.
Aspiré un estado de coma permanente
y desperté y supuse que mi vida era un sueño
y lo real eran mis sueños, esos en los que habitas.

Bien dicen que el amor es una ilusión,
una quimera, un hechizo insospechado,
un bien insustituible que bendice.
Es por eso que me siento bendecido cuando te amo.

Y las casualidades, como el encontrarte en mi puerta
cuando salgo y ando pensando en ti,
son tesoros memorables que no olvido fácilmente
y me corroen el corazón y me corroen el alma.

Los sueños y la realidad son divergentes muchas veces
y temo que el salto de lo onírico a lo real revierta lo que sueño.
Y permanezco en blanco, en un estado catatónico,
y no hallo paz entre mis pensamientos si es que no sé de ti.

21/11/13
08/12/13

5.079.- Mujer, eres de la Luna.

Mujer, eres de la Luna;
lo digo por tu fantástico matiz
entre obscuro y mágico, entre tácito y sentido.

Eres de la Luna porque tienes un lado oculto también.
Y enloqueces la marea de mis sueños e ilusiones.
Eres de la Luna, eres una luna.

Mujer, eres de la Luna porque eres pálida y azul.
Y, en medio de la oscuridad, brillas por sobre todas las cosas.
Eres de la Luna y estás sobre mi cielo.

Y sueño con alcanzarte, duermo en tu murmullo.
A veces, considero que eres el portal
hacia un nuevo universo, hacia la eternidad.

Eres de la Luna por los sueños azules que generas
y porque, en mis momentos más oníricos,
siempre estás presente, siempre estás en mi mente.

Mujer, eres de la Luna, lo digo por tu luz,
por la gracia endiosada de tu ser que ilumina tenue
y a la vez muy sentidamente mi alma.

Eres de la Luna, lo sabes bien.
No podría imaginar una noche bella
sin tu magia en el ambiente, con tu fulgor ausente.

Mujer, eres una luna, eres el amor
que, bandido y romántico, sucede de noche
entre las sombras y los secretos, entre un «te quiero» y un beso.

Eres quien llena mi corazón cuando la noche ha caído
y llenas de fe a los corazones soñadores
que extrañan el día, y los haces felices.

Mujer, eres de la Luna. Eres mi desvelo, también,
que me perturba e intriga. Eres un secreto.
Eres lo más incierto y lo más real. Eres poesía.

04/10/13
08/12/13

5.078.- Bella, eres aquella y ni lo sospechas.

Bella, te quiero y solo yo sé cuál es tu rostro.
He escuchado tu nombre, pero no sé realmente cómo llamarte.
He escuchado muchas cosas de ti, pero no sé cuáles son conmigo.
He escuchado tu voz, pero no he podido identificar las palabras.

Bella, te quiero y solo yo sé cuánto te sueño.
Nadie más imagina cuánto es que siento por ti.
El principio del día es una oda hacia tu poesía,
el final de la jornada es una epístola hacia tu amor.

Bella, eres tanto y yo tan poco para ti.
No has sabido jamás lo que te quiero (disimulé bien, entonces),
solo te has dejado llevar por las suposiciones,
por mis actos de locura, por mi deseo de ocultártelo.

Bella, quizás pronto te vayas muy muy lejos,
pero debes saber que donde estés, sea en la tierra o fuera de ella,
siempre estaré pensando en ti, en tu ternura infinita,
en la suma de momentos que compartimos y en tu vida sin mí.

Bella, la Luna me llevará a cuidar de tus sueños,
así yo ande soñando mientras tú estás despierta
y yo ande sobreviviendo mientras no me tengas en tus sueños.
Sé que el rumor de la vida nos llevará al mismo lugar un día.

18/09/13
08/12/13

lunes, 2 de diciembre de 2013

5.077.- No sabe hablar y me habla.

«¿Quién anda ahí?» –Pregunta el intruso.
Y, con ánimos de no querer hablar mucho, le respondo: «yo».
Entonces me responde: «Intruso, desgraciado,
huye mientras puedas que no existo, pero estoy aquí».

Es entonces que el no-teísta nato éste (mi corazón)
sucumbe ante la ira de mis olvidos y de mis adioses recibidos
y se conmueve y no sabe pensar otra cosa.
Te entiendo, corazón: es lo inseguro de vivir.

Pero alguien invoca un mundo nuevo,
alguien aquí ansía lo que no es natural
y no convive, se niega a convivir, no existe,
se niega a existir, no suele estar ni participa jamás.

Es tan vacío el no saber qué más pensar
y no queda un minuto sin distracción,
sin respiro y sin contemplación de una vida
que se subyace tácitamente hasta un jamás, hasta un adiós.

02/12/13

domingo, 1 de diciembre de 2013

5.076.- ¿Alguna vez sabrás cuánto te pienso?

¿Alguna vez sabrás cuánto te amo?,
porque ahora estoy sufriendo de amor
y tú ni te has dado cuenta.
¿Alguna vez sabrás cuánto me haces sufrir?

Es tan cruel amar sin ser correspondido.
Es tan sombrío, tácito, parco y sufrido
el no poder ser tu suspiro y no poder decir nada.
Es tan desesperanzador el que no te hayas dado cuenta.

Y ya no debo mirarte y alegrarme de tu sonrisa.
Y ya no debo mirarte e imaginar nuestro destino juntos.
Mi vida, quiero volver a sentir el amor
brotando de mi ser sin importar nada más.

Y es que me quedo sin la esperanza de ti
y no sé qué será de mí y de mi sufrimiento
que no termina y se acrecienta con cada adiós
y cada palabra antagónica con la que suspiras.

01/12/13

miércoles, 27 de noviembre de 2013

5.075.- ¿Qué se puede pedir?

¿Qué se puede esperar del invierno?
Es tan proclive a morir el vivir.
Es tan urgente la vigencia de este corazón
y tan esquivo el motivo y tan ausente la magia.

¿Qué se puede esperar de los días grises?
Es tan largo el dolor, éste, de no conocerte.
Y compungido el dolor, que ya es físico dentro,
inspira un remordimiento de no ser amigo del tiempo.

¿Qué se puede querer? ¿Qué se puede soñar?
Indómito paraje que, cual tierra prometida, es visible solo póstumamente.
La reliquia de este amor y la procrastinación de un verso
distinguen el bien amado del sueño amargo.

¿Cuál es el precio? ¿Qué sacrificio he de padecer?
¿Cómo se puede existir si no se puede vislumbrar el motivo?
¿Cuándo (perdón, Cronos) se puede aspirar el momento?
Concluyo indefectiblemente que la tristeza me sienta bien

y los días pesan, la gracia me rehúye y la estupidez es eterna.

27/11/13

domingo, 24 de noviembre de 2013

5.074.- Vislumbrar el firmamento.

Decepcionarse es amargo al inicio, dulce al final.
Existen eventos críticos que vienen sin saberse.
Inmaculado conocimiento. Vetusto encuentro.
Añejado sinsabor que se te queda en el alma.

Yo no quería saberlo todo, pero necesitaba saber.
Yo no quería dejarlo todo, pero necesitaba dejarlo.
Yo no quería arruinarlo todo, pero necesitaba arruinarlo.
Yo no quería soñarlo todo, pero necesitaba soñar.

Descubrí que, muchas veces, amamos a pesar de todo,
aparentamos amar mientras nos hacemos daño,
conjugamos el perdón entre cada nueva herida
y continuamos llenando el saco que carga nuestra conciencia.

«Amar es sufrir», lo he escuchado antes y siempre ha sonado
tan resignado, tan carente, tan falto del amor propio, tan averno.
No ver más allá del dolor no te permitirá conocer la alegría.
Acallar lo que el corazón nos dice, o malinterpretarlo, siempre es un error.

Yo no quería escucharlo todo, pero necesitaba escuchar.
Yo era libre, no cargaba ninguna cruz y no sabía
que existían jesucristos que elegían cargar sus propias cruces.
Yo no quería ser testigo, pero necesitaba serlo.

Yo no quería estar presente, pero necesitaba estarlo.
Era el cielo o la tierra. Era el estruendo o el rumor.
Eran esos ojos que aparecieron cuando me hice la pregunta
o aquellos que desaparecieron en el punto de inflexión de esta curva de fuego.

24/11/13