martes, 13 de septiembre de 2011

4.036.- El poder de mi amor lo hará.

El culpable de todo esto
no he sido más que yo.
Me pasé todo el día en la tristeza
y melancolía; llegué a creer
que sin ti no viviría un día más.
Intenté pedirte que te encargues
de las cosas que hago,
que le hagas conocer al mundo
todo lo que he escrito
porque creí que yo
ya no podría.

¿Sabes?: te amo demasiado,
pero no quiero morir
si no tengo tu amor.
De una u otra manera
llegaría a hacerte daño
si desapareciese.
Me iré de viaje
y, cuando regrese, te prometo
que todo será como antes
y te conquistaré
como casi lo logré.
Sé que cuando comencé
a obsesionarme contigo,
porque llegué a sentir
que eras tú la mujer
de mi destino,
cambié y me volví triste,
y eso te asustó.
Lo pude visualizar mediante
un sueño y el recordar
de cómo es que sucedieron
estos acontecimientos
que me marcaron hondo.

A veces creo que lo que escribes
va dirigido a mí,
pero solo me ilusiono más
y sufro más al ver
que me eres indiferente.
Esto no es algo tonto,
es el amor que se apodera de mí
y me hace perder los sentidos
y solo quiere ser correspondido
y me aniquila pasivamente.

Te amo; no te voy a dejar de amar
te lo aseguro. Quizás
no lleguemos a amarnos pronto,
pero terminaremos juntos;
te lo juro.
Sé que te atraigo de cierta manera,
quizás por mi personalidad (lo más seguro),
pero haré un magno esfuerzo
por atraerte en sobremanera
y ser feliz a tu lado para siempre.

Ja, ja. Me río de haber querido irme
y no volver nunca más
porque estando aquí moría
al tú ignorarme y yo comprobar
que tú realmente no estabas interesada en mí.

Solo te pido que me esperes.
Te voy a conquistar, lo verás,
y me vas a amar como siempre soñé,

como siempre soñé...

12/09/11

4.035.- Sin título.

No percibo un futuro ni solo mío.
No sé qué me pasará mañana o más tarde;
tan solo siento que no podré seguir viviendo
sin ti.

Si tan solo fuese como creí...
pero ya no sé cómo evitar sentir esto.
Es tan asesino el haber tenido la posibilidad
y el descubrir que jamás la tuve realmente.

¿Qué pasará mañana?
No lo sé; no creo que haya un mañana.
Quizás nunca regrese y no te vuelva a encontrar.
Quizás jamás tenga una oportunidad
de despedirme, al menos, de ti.

Es tan hondo, tan pesado, tan triste y tan hiriente.
Perdón, no sé hacer otra cosa más que llorar.
Me duele tanto esta situación, y lo incapaz que me siento,
que ya no imagino ni remotamente escuchar un «te quiero» tuyo.

Mi corazón a cada minuto está más destruido
y no hago otra cosa más que pensar en ti.
Pienso en lo maravillosa que eres,
aunque sufra al recordarte y muera un poco más.

Por favor, jamás me olvides, jamás obtengas
una mala impresión de mí; estoy muriéndome por dentro
y no sé hacer otra cosa más que pensar en ti.
No me importaría cambiarlo todo por tener tu amor
porque no me importa nada ni nadie más que tú.

12/09/11

lunes, 12 de septiembre de 2011

4.034.- Ilusión perdida.

Entiendo que los ángeles no existen
y que tú eras solo una ilusión,
pero qué bien se siente pensar en ti
y soñarte; pero todo esto es irreal.

Esperé a que el destino fuera como quería,
pero entiendo que es como no quería.
Quizás la vida es un vacío inconforme
y por eso el ser humano siempre ansía.

Ya lo sé: por momentos pensé que podría ser,
incluso ayer, te vi y casi creo,
pero me di cuenta luego de que no es como pensé
y que jamás podría ser como pensé.

Pero sé de otra manera de vivir,
una a la que estuve acostumbrado mucho tiempo,
una vacía, tonta e inconcina,
un consuelo a esta vida sola, vacía, suicida.

Quizás así debió ser siempre,
y hubiese aprendido a encontrar materia
en los corazones vacíos
y me hubiese evitado tantos desalientos.

Pero por algo habrán sucedido las cosas.
Quizás algún día, en muchos años, recordaré
que alguna vez creí en los ángeles y sueños,
y será una anécdota interesante, pero no más.

Será un sueño interesante, pero no más.
Será una ilusión interesante, pero no más.
Será un recordar solamente, nada más;
y reafirmaré que fue mejor vivir como viviré.

Porque un día perdí la ilusión
y ya no la buscaré (será en vano),
y ya no la buscaré (no aunque quiera)
porque será en vano, será en vano...

11/09/11

sábado, 3 de septiembre de 2011

4.033.- Pienso en ti.

Eres todo lo que llevo en el corazón.
Estás en mi amanecer helado,
en mi atardecer friolento.
Te llevo en cada una de mis añoranzas,
de mis recordares y necesidades de sentir
calor tibio, calor humano,
calor de cálido corazón que amo,
venero y llevo dentro con cierta esperanza
de volverte a ver, con cierta esperanza
de, esta vez, permanecer y ser perpetuo,
conquistarte y ser mágico,
vivir la magia que recorre este mundo
y llena el alma de cada ser vivo
con esperanza, fe y amor.

Estás aquí ahora, dentro de mí;
siempre te sueño, quizás porque mi alma
necesita creer que estás cerca para vivir.
Suelo imaginar que sueñas también conmigo,
que en algún momento del día me recuerdas
y te detienes y sonríes.
Suelo imaginar que pasan por tu cabeza
ilusiones de un futuro de los dos,
destinos complementados y que te sonrojas
y que te inventas alguna otra cosa
cuando alguien te pregunta sobre
el porqué de tu sonrojar.

Suelo pensar que me esperas,
que visitas mi virtualidad cada vez
que sientes que algo te falta,
que desde que me fui casi sin despedirme
te preocupas por mí y estás pendiente,
que sabes que un día volveré,
pero que andas ansiosa por volverme a ver,
por volver a escuchar de mis labios
un «te quiero», un «siempre te he querido»
y que no puedo olvidarte, que sigo creyente,
creyente de este amor, de las casualidades,
de los giros del destino que hicieron
que te conociera y supiera que eras tú
quien había buscado desde niño,
de quien me enamoraba en cada mujer
que tenía algo de ti, fastuoso sueño,
sueño que jamás volveré a creer imposible,
aun así muera antes de que me digas
que tú también sueñas conmigo.

Aún no volveré, pero quiero creer
que cuando vuelva me buscarás
y me dirás algo por lo cual yo sepa
que me has extrañado, que me quieres,
que no soy un número más que deambula por ahí,
que soy alguien que marca tu vida
y que es muy probable un destino de los dos,
un destino lleno de amor y futuro.
También quiero creer en que me mirarás
con esa mirada, que ya he aprendido
a identificar, y nos besaremos
y en ese momento comenzaremos
a compartir nuestras vidas, a hacernos uno,
a no volvernos a perder,
a que este sentimiento trascienda mundos,
cometas, galaxias enteras e imposibles.

Aún sigo aquí pensándote, queriéndote,
guardándote como mi más hermoso secreto,
como el motor de mi fortaleza y permanencia,
como el abrigo de mis días, como la alegría
con la que prosigo y la razón de mis desvelos,
el motivo de mostrar todo lo que he sentido
abiertamente, el de ser transparente
y el de que el mundo sepa que estoy enamorado de ti,
pero también de vivir día tras día
creyendo que nadie sabe todo esto
y solo dedicarme a pensar en ti
sin más ni menos que en volverte a ver.

Te extraño.
Quién sabe qué andarás haciendo ahora,
si estarás despierta aún y me recordarás,
si contemplarás alguna imagen mía
y te atormentará la idea de no volverme a ver,
de haberme perdido para siempre,
pero, desde ya, debes saber que jamás te olvidaré,
que eres tú por quien suspiro
cada vez que recuerdo tu aura,
la esencia de tu ser, la magia de tu existir,
la bendición de haberte conocido,
el regalo divino de haberte visto sonreír
y el privilegio de haberte tenido entre mis brazos,
con cierto temor debo decir,
temor de abrazar al ángel que se cruzó
en mi destino y me llevó a conocer la luz.

02/09/11

jueves, 25 de agosto de 2011

4.032.- Y te volví a soñar.

Volví a soñar contigo.
Soñé con tu aura divina.
Soñé que andábamos juntos por la vida.
Soñé que me acompañabas en lo que hacía
y que mi vida nunca más sería vacía.

Soñé con tus ojos:
los vi mirarme y los miré enamorado
y ellos no me eran indiferentes,
más bien lucían tan bellos, tan genuinos
como si en ellos se encontrara todo.

Soñé que me sonreías y que éramos muy felices,
que caminábamos juntos
y vivíamos aventuras juntos,
comíamos juntos, buscábamos a alguien juntos,
y nunca fui tan pleno como en mi sueño.

Nos hacíamos bromas, jugueteábamos.
De pronto me aclaraste que no nos amaríamos,
pero pienso que te referías al amor triste
porque ya nos estábamos amando felices,
como amigos, como complementos, como destino,

como quienes no necesitan decir amor para amar,
como quienes saben que esto es lo buscado,
lo esperado, lo soñado, lo predestinado,
la marca con la que se ha nacido,
el camino que ha de ser recorrido.

24/08/11

miércoles, 24 de agosto de 2011

4.031.- ¿Cómo?

¿Cómo olvidarte
si cada vez que lo intento
te recuerdo aún más?

¿Cómo no soñarte
si a mi inconsciente no le interesa
lo que yo quiera soñar?

¿Cómo no sonreír al recordarte
si, aunque me hayas hecho sufrir,
mi corazón solo recuerda
nuestros momentos felices?

¿Cómo no creer que eres angelical
si todo esto me sucede solo contigo
y no puedo entender que seas mortal?

¿Cómo no recordar tus ojos mirándome tan atentos
si es todo en lo que pienso,
aunque te dijera que no me miraras así
(en realidad temía enamorarme más aún)?

¿Cómo no suspirar cuando pienso en que estás lejos
si me siento incompleto
sabiendo que no puedo estar junto a ti
ni ahora ni antes?

¿Cómo es que te quiero tanto?
No lo sé; pregúntaselo a mi corazón...

24/08/11

miércoles, 17 de agosto de 2011

4.030.- Con el corazón roto.

Ando con el corazón destrozado a todas partes.
Mucha gente me ve, conversa conmigo,
nos reímos de cualquier cosa;
pero nadie sospecha que tengo el corazón roto.

Puedo sonreír. Puedo hacer bromas,
hasta parecer feliz; pero tengo algo
que me estruja el corazón
y que al andar me duele.

Puedo hablar de cualquier cosa,
decir que existo y que todo anda bien;
pero por dentro solo yo sé
que me duele y que siento un hondo pesar.

¿Por qué suceden estas cosas?
¿Acaso estos sueños que tengo
demuestran que mi inconsciente
está equivocado o estoy obviando algo?

No lo sé. Lo único que afirmo
es que esta agonía me carcome
cada día un poco más
y, aunque me vea normal, sufro demasiado

en esta soledad, en este vacío,
en este mundo gris al que llamé
Mi-propio-mundo y hoy me alberga
y tranquiliza sin emociones

y solo con mucha melancolía...

16/08/11

4.029.- Agonía infinita.

¿De qué sirve quererte si tú no me quieres?
¿De qué sirve regalarte mi vida si no la quieres?
¿De qué sirve soñar contigo si en la realidad te alejas?
¿De qué sirve pensarte tanto si no es recíproco?

Hoy aún te sigo queriendo tanto,
pero no quiero sufrir más por tu abandono.
He concluido que quererte solo me hará daño
y que, quizás, debiera ser mejor olvidarte.

¡Pero no puedo!

Estás tan adentro mío que pensar en olvidarte
es totalmente una falacia.
Estás tan adentro que pensar en no pensarte
es una utopía imposible de realizar.

Ojalá te quisiera menos...
entonces, ¡no sería tan difícil!
Pero me muero cada vez que me ignoras
y vuelvo a nacer cada vez que plasmas una sonrisa.

Vivir, morir, morir, vivir...
es un eterno constante
que solo se explica con agonía,
la agonía de quererte y de que tú no me quieras...

12/08/11

jueves, 11 de agosto de 2011

4.028.- Me muero por ti.

Me estoy muriendo.
Me matas cada vez que te vas y no me dices adiós,
cada vez que te hablo y no me respondes.

¡Este sentimiento me está matando!

Me mata no poder decirte cuánto te quiero,
ocultar lo que siento
y fingir mi trato para no mostrarte mi amor,
este amor que me está matando
y que a veces siento va a estallar;
pero debo de ser fuerte
o te perdería finalmente.

Aunque, como estamos ahora,
no sé si ya te he perdido totalmente
y no pueda acercarme jamás a ti nuevamente.

Precisamente ahora, mientras escribo esto,
me dirijo a ti y te hago bromas,
mientras me quedo muriendo por dentro
y el pecho me aprieta fuertemente,
casi hasta hacerme desaparecer
por la presión que hay en él.

Por momentos me pongo a pensar
en que debo hacer lo que mi corazón mande,
y él me dice que te diga todo sin ocultarte nada,
que te busque y luche porque me ames,
pero no tengo idea de cómo hacerlo.

Jamás he luchado por amor,
quizás porque jamás estuve realmente enamorado.
Y ahora no sé qué hacer.
Me siento tan solo y gris.

Soy feliz de amarte,
pero soy infeliz de tenerte tan lejos.

Debo encontrar una solución
o vagaré erráticamente, sin un final,
sin algo que encontrar
ni un propósito por el cual vivir.
Todo aquello por lo que vivía antes de ti,
ahora no significa nada si no estás tú.

Lo siento; sé que quizás te asusto de algún modo,
que mi amor tal vez es monstruoso,
pero no puedo evitar sentirlo;
y, aunque enorme y desordenado,
no deja de ser noble y busca tu felicidad
más que la suya propia y es por eso que callo.

Pero ¿cómo saber si tu felicidad no soy yo?
Esta agonía duele y asesina tan lentamente.

Aún suelo pensar en, que si un día te encontrase muy feliz
al lado de alguien que te dé tanto amor como el mío,
estaría complacido y me alejaría
y dejaría de dolerme tanto,
pero ahora entiendo que no es así,
que realmente a mí me gustaría ser esa persona.

Y, cuando estás ausente o me ignoras,
mi mundo se hace trizas
y mi corazón late tan hondamente.

Ahora entiendo que a lo largo de mi vida
creí haber estado enamorado muchas veces,
pensé que era un enamoradizo; pero comprendo recién
que jamás lo había estado hasta ahora.

No sé a dónde me lleve todo esto;
ojalá a buen recaudo. No sé si seguir fingiendo
o decirte todo lo que siento
y arriesgarme a perderte para siempre,
si es que no te he perdido ya...

Muero si tú no estás;
vivo si estoy junto a ti.
Este amor me carcome entero
y ya solo pienso en ti.

¿Cuándo terminará?
¿Cuándo te dejaré de amar?
¿Te dejaré de amar algún día?
¿Qué hace falta para qué me ames?
¿Qué es aquello que no encaja en mi rompecabezas?

Corazón dulce, mirada celestial,
¿por qué tanto daño derramas
y me haces sufrirte hasta matarme?

Tengo tantas dudas que no sé si existo ya.
Y me vuelvo endeble, frágil, volátil, inexistente,
y desaparezco perdido en tu olvido,
pasando por todo y dejándolo atrás,
sin más y sin nada, triste y muriente...

No quiero pensar más.

11/08/11
12/08/11

4.027.- El dolor de quererte.

Tengo un dolor en el corazón
que me carcome de a pocos
y me ahoga la razón.

Nunca quise estar enamorado así;
solo quería amar y ser feliz,
y ahora me duele lo que vi...

Y yo que creí que podía ser indiferente,
olvidar fácilmente porque había sido una ilusión,
y hoy me doy cuenta de que estoy enamorado realmente
y de que, diga lo que diga, te llevo bien adentro, en mi corazón.

Sería más fácil si te amara menos.
Sería fácil si no fueses tan especial.
Sería mejor si no tuviese esos sueños
y serían menos dolorosas las sospechas
de que alguien más habita tu corazón
y de que a mí, de él, simplemente me echas.

Aunque lo único que quiero es que seas feliz,
no importa si conmigo o sin mí;
pero tampoco quiero verme sufrir
recordando tu afecto y pensando que lo confundí.

Pero, princesa, en alguna otra vida
me gustaría encontrarte antes,
antes de que tu alma y mi alma sean heridas.

Y hacerte conocer lo que es el amor
y hacerte conocer lo que es la felicidad:
tú sin tu desesperanza y yo sin mi temor.

11/08/11