sábado, 31 de agosto de 2002

1.045.- Poema sexto.

Hubo un hombre que conoció, un día,
a una diosa muy hermosa
y se dejó conquistar por esa preciosura
y nunca quiso olvidar su figura.

Ese hombre era de mi mismo talle,
vivía en mi misma calle,
iba a un parque y yo iba al mismo parque;
éramos casi el mismo y él no se preguntó nunca el porqué.

A ese hombre pocas veces lo vi,
pero siempre estaba cerca a mí;
siempre que yo lo buscaba estaba aquí
y el siempre pensaba, como yo en él, en mí.

Pero desde ese día, en que a esa diosa observó,
solo pensando en ella se quedó
y nunca, de sus pensamientos, la alejó
y siempre, a ella, la amó.

Pero debes saber, tú,
que a esa diosa nunca le dijo ni: "Tú...",
pero tampoco se le hizo un tabú,
solamente que tuvo miedo de decirle, a ella, que era su luz.

30/08/02

viernes, 30 de agosto de 2002

1.044.- Declaración de amor.

Ayer pensé en ti
como todos los días;
hoy pienso en ti,
y mañana también pensaré en ti.

Esta historia es como cuando, en una noche,
un hombre iba caminando y le pasaban solo cosas malas
y, al seguir caminando, observa a una hermosa ángel
y se enamora de ella.

No me importa si algún día me odies;
lo que me importa es que siempre te voy a amar.
Siempre voy a pensar en ti
y siempre serás la única diosa creadora de mi universo.

Eres el prototipo idealizado que siempre busqué.
Eres ese tesoro tan buscado y deseado.
Eres la piedra filosofal
entre tantas piedras doradas, plateadas y cobrizas.

Sé que tú eres tan hermosa.
Sé que tu universo ya está gobernado,
pero haré que cada uno de tus habitantes
se decidan por mí y me escojan su conquistador.

30/08/02

1.043.- Esto eres tú.

La princesa dueña de todos mis suspiros,
la hermosura dueña de mi amor,
la beldad que me alegra la vida...

¡Eso eres tú!

La belleza que me embelesa,
la mujer más perfecta que he conocido,
la protagonista de mis pensamientos...

¡Eso eres tú!

La mujer con la mirada risueña y seductora,
la mujer con la sonrisa más hermosa,
la inspiración de todas mis acciones...

¡Eso eres tú!

La persona que se autodenomina ella misma,
la mujer que, siendo ella misma, me conquistó,
la mujer de las ideas que comprendo...

¡Eso eres tú!

Te amo.
Te amo como la Tierra al Sol,
como la Luna a la Tierra,
como yo a ti.

30/08/02

1.042.- Te amo.

Ayer vi una nube que tenía tu rostro.
Ayer vi en el cielo, dibujada, tu mirada.
Ayer escuché, en el silencio, tu reír.
Ayer sentí, a mi lado, tu presencia.

Cuando dormí,
soñé contigo,
soñé con tu mirada,
con tu sonrisa,
con tu rostro,
contigo.

Quisiera decirte que te amo,
pero creo que no es necesario;
no te intereso;
además, te interesa otra persona;
pero quien me interesa a mí
eres tú.

Te hice un dibujo,
pero lo escondí;
te hice un poema,
pero lo oculté.

Eres lo más precioso
que el destino me ha hecho conocer.
Solo saber que existes
me alegra el alma.
Y saber que te amo
me alegra el alma aún más.

Te amo, Delia.

30/08/02

miércoles, 28 de agosto de 2002

1.041.- Enfermedad.

Qué estupidez es esto.
Qué estúpido es estar así,
aturdido y agresivo por gusto,
extasiado y fulguroso en vano,
hecho una porquería en este paisaje,
en este paisaje tan tonto y tan áspero,
tan feo, tan tosco, tan malo.

Debería sentirme bien,
pero no puedo. Estoy tan aturdido.
Quisiera recuperar el entusiasmo,
pero ya lo perdí;
quisiera dejar toda esta aspereza
y botarla al tacho,
pero no sé, no puedo,
no tengo valor ni fuerzas.

Tal vez esta enfermedad,
tal vez este desamor
o tal vez la falta de bonanza en el mundo
fueron la causa de esta estupidez y maldad,
de esta insensatez e inconsciencia.
No sé qué me podría curar;
estoy tan hundido,
tan fosco, tan taciturno y tan agresivo;
ni siquiera la alegría de los demás
me alegra.

Me declaro en estado de emergencia,
en un estado de decadencia,
de sonambulismo,
pero triste, malo y feo.

28/08/02

martes, 27 de agosto de 2002

1.040.- Te escribo para decirte que te sigo amando.

Te escribo este poema
para contarte lo que pienso,
para contarte lo que siento.

Tú eres la persona
que  más he amado,
la persona que me robó el corazón.

Tú eres el ser que se robó mis latidos,
el que se robó mis emociones,
el que se robó mis palabras.

Tanto te quise, pero me engañaste,
ahora ya no nos vemos,
pero aún me gustas mucho.

Toda la vida que tuve
siempre esperé encontrarte a ti
y, qué suerte la mía, pues, sí te encontré.

Todavía en mi soledad
espero que vuelvas a mí
y puedas hacerme sentir por ti eso de nuevo.

Te quiero aún
y no sé hasta cuándo te voy a querer;
tú eres la luz que entró a un cuarto oscuro.

Tengo una esperanza muy grande
cuando te pido que regreses a mí
y volvamos a ser felices.

Te amo y nunca podrás cambiar eso;
mi corazón no logra olvidarte,
mi cabeza tampoco.

Te escribo para decirte lo que te dije
y para recordar esos buenos tiempos
de cuando andábamos juntos.

Te sigo amando y espero que me sigas amando, también.

27/08/02

1.039.- A Tacna.

Hermosa Tacna,
departamento representante del patriotismo,
decidiste dejar a un país más desarrollado
solo por estar con tu verdadera patria,
solo por estar con el Perú.

Los admiro, tacneños;
los admiro por tener ese coraje, valor y amor al Perú,
por sentir lo que pocos sentimos: "amor a nuestras raíces,
a nuestras vidas, a nosotros mismos,
al Perú".

El Perú es nuestro emblema
y ustedes lo aman como a su propia vida.
Se las ingeniaron para que, por sí solos,
pudiesen regresar al Perú,
y, ahora, están aquí en esta hermosa patria.

Sé que tienen problemas,
como todo el Perú ahora,
pero siempre tienen, ustedes, ese amor a lo nuestro,
ese amor a lo incaico,
ese amor al Perú.

Representantes del patriotismo peruano,
nos da mucho orgullo a los demás peruanos
que hayan ustedes vuelto aquí,
a nuestro majestuoso y rico Perú;
ese Perú de héroes, de héroes como ustedes y como todos los peruanos.

Los amo tacneños,
los amo como a todos los peruanos,
como a todo un pueblo que, después de cada altercado,
siempre surge y sube más alto de donde se encontraba,
siempre rompe límites y se preocupa por mejorar.

Sin más que decir,
les recalco: "Éste es el mejor país que existe en el mundo
y cada uno de sus habitantes estaría orgulloso de morir por él,
ya que él es nuestra vida, es nuestro camino,
es nuestra heráldica y es nuestro amor".

27/08/02

domingo, 25 de agosto de 2002

1.038.- El niño que fui.

Fui un niño que se creyó Dios;
siempre pensaba que era Jesús.
Siempre pensaba, de todas las personas que me trataban mal,
que no sabían lo que hacían,
que no sabían a quién se lo hacían.

Fui un niño muy desordenado;
fui un niño muy flojo;
fui un niño muy inteligente;
fui un niño muy adelantado;
y fui un niño muy equivocado.

Nadie me hizo así,
yo solo me hice así.
Pensaba que todo el mundo me odiaba.
Pensaba que era muy desdichado
y que yo no debía de estar en donde estaba.

Sacaba tantas conclusiones
de tantas alternativas,
de tantas experiencias,
de tantas ideas
y de tantas personas.

Fui un niño que creció solo,
ayudado de mi imaginación
y de mi soledad.
Fui un niño loco
y eso se me quedó.

Fui un niño extraño;
fui un niño que desconcertaba a todos;
fui un niño que nadie conocía.
Fui un niño con tres hermanos.
Fui un niño crespo y de pelo largo.

Fui un niño con mirada atenta;
fui un niño que pensaba mucho;
fui un niño que comparaba los pequeños problemas
con grandes problemas, y así ya tenía defensa para los que vendrían.
Fui un niño con manos y pies.

Fui un niño que, cuando entró al colegio,
no se sintió mal, pero sí se sintió extraño.
Fui un niño que al crecer lo tomaron por tonto.
Fui un niño que una vez se puso vestidos de niña.
Fui un niño que nadie comprendía.

Fui un niño que pensaba mucho,
pero pensaba poco en mí;
más pensaba en la tecnología;
más pensaba en las teorías;
y más pensaba en el mundo y la vida.

Fui un niño que llegó a tener poderes,
que llegó a tener poderes psíquicos,
que podía adivinar cosas con la mente;
fui un niño que consideró esto peligroso
y por eso lo dejó de hacer.

Fui un niño que creyó en fantasmas;
fui un niño que vio muñecos y figuras moverse
(también lo vieron mis dos hermanas);
fui un niño con un hermano,
con un hermano abusivo e inmaduro.

Fui un niño que se orinaba siempre.
Fui un niño que sonreía siempre.
Fui un niño que lloraba a gritos siempre.
Fui un niño caprichoso y mimado.
Fui un niño muy débil físicamente.

Fui un niño que se ilusionaba siempre;
fui un niño que creía amar a todas las mujeres;
fui un niño que en realidad solo sentía atracción.
Fui un niño que, cuando corría rápido,
sentía una sensación especial entre las piernas.

Fui un niño hermoso.
Fui un niño con una voz muy aguda.
Fui un niño que en todos los desfiles colegiales
siempre se disfrazaba de doctor
y pasaba marchando frente al público.

Fui un niño muy sincero;
fui un niño que no sabía disimular.
Fui un niño afable;
fui un niño que muchos adultos querían,
pero que pocos niños querían.

Fui un niño que miraba fijamente a los ojos,
a los ojos de las personas que me trataban de engañar,
a las personas que se portaban mal con mi familia;
fui un niño que miraba muy molesto
a los que notaba que tenían malas intenciones.

Fui un niño que filosofaba teológicamente,
que odiaba a Dios a veces,
que lo odiaba a veces porque pasaban cosas malas,
pero siempre me consideré su preferido,
siempre pensé que Él no dejaría que nada malo me pasara.

Fui un niño con una letra espantosa.
Fui un niño muy temperamental.
Fui un niño que molestaba a muchos compañeros.
Fui un niño que sintió pavor al enterarse que su país tendría una guerra.
Fui un niño que no se consideraba niño.

Fui un niño que vio un platillo volador,
en realidad, muchas veces los veía;
fui un niño que, también, veía muchas veces fantasmas;
fui un niño que amaba mucho a sus perros;
fui un niño que siempre quiso tener un hermano menor.

Fui un niño que tenía dos amigos
que le hacían ver películas pornográficas al niño que fui.
Fui un niño que tuvo solo diez amigos;
fui un niño que estaba ilusionado con una de sus amigas;
fui un niño que nunca le dijo a alguien, que le gustase, que le gustaba.

Fui un niño muy curioso
que creía que lo que había en este mundo no era todo,
que creía que él tenía las llaves de ese otro mundo
en donde se encontraban cosas
que nadie había descubierto.

Fui un niño que siempre se dijo:
"¿por qué no lo hice?" o "así hubiese sido mejor";
fui un niño al que le gustaba dibujar;
fui un niño que cuando no sabía hacer algo,
lo intentaba de nuevo hasta hacerse diestro.

Fui un niño inusual
que siempre pensó que los demás niños eran tontos
al hacer chistes tan tontos o al reírse de estupideces,
pero que, para no caerles mal, hizo lo mismo que ellos
y por eso pensaban que yo era estúpido.

Fui un niño que tuvo un tipo de mujer ideal,
y que nunca la encontraba,
sino, hasta que cumplió quince años.
Fui un niño que jugaba mucho con carritos,
que le encantaban los automóviles y las carreras de automóviles,

Fui un niño que siempre quiso crear un mundo,
un mundo más pequeño que el nuestro
y que quería controlarlo
y que ese mundo tuviera casas, automóviles y personas.
Fui un niño que nunca conoció la nieve.

Fui un niño al que le encantaba correr bajo la lluvia
y que le gustaba el olor de tierra húmeda
y que le gustaba nadar
y que le gustaba andar por senderos peligrosos
y que tenía muchos recuerdos de cuando era un bebé.

Fui un niño que siempre amó a su país
y que siempre cantaba fuerte el himno nacional
y que siempre amó a su papá y a su mamá
y que siempre amó a sus perros y a sus hermanas,
pero casi nunca amó a su hermano.

Fui un niño como nunca se vio.
Fui un niño que, después de mudarse de casa,
prometió no cometer errores
y que siempre estudiaría
y que cambiaría este país.

Y así acabó mi niñez.

25/08/02

sábado, 24 de agosto de 2002

1.037.- La triste historia de una viejecita.

Estaba sentada, la viejecita,
tejiendo unos ropones para nadie.
Ni siquiera tejía para un muñeco,
solo tejía para tejer.

Estaba meciéndose, la viejecita,
en una mecedora triste,
en un cuarto solitario,
donde, ni siquiera, un perro acompañándola había.

Estaba cantando, la viejecita,
una canción que nadie conoce,
una canción inventada
y muy melancólica.

Estaba viviendo en un mundo, la viejecita,
en un mundo creado por ella,
sumergida ahí en su tristeza
y hablando con la soledad.

Estaba ahí, la viejecita,
cuando, de repente, una bala perdida
entró por la fría ventana
y mató a la pobre viejecita.

Estaba ahí, el cadáver de la viejecita,
y pasó mucho tiempo y nadie lo vio;
nadie se acordaba de la pobre viejecita
y nadie nunca se acordó de ella.

Estaba ya irreconocible la viejecita
y habían pasado decenas de años
y una compañía inmobiliaria tocó la puerta
y como nadie respondía
entró a la fuerza;
entonces, encontró el cadáver
y lo botó a la basura
y, además de hacer eso, se adueñó de la casa.

No tuvo ni cristiana sepultura la viejecita,
la viejecita que había hecho tanto por sus hijos,
la viejecita que había hecho tanto por sus nietos,
la viejecita que había hecho tanto por su pueblo.

Pobre viejecita,
nadie se acordó de ella,
nadie la amó de verdad a ella,
nadie se compadeció de ella
ni nadie sabía quién era ella.

Así es la triste historia de esta viejecita
y de muchos viejecitos como ella.

24/08/02

1.036.- Decirle o no.

No sé qué hacer.
No sé qué me ocurre.
No sé lo que pasa por su cabeza.
No sé qué piensa de mí.
No sé si me odia o me ama.
No sé qué ideas tiene.
Me siento imposibilitado de hacer algo,
algo que pueda dañar o beneficiar
este objetivo, este objetivo mío,
o el de ella y mío.
No sé que paso dar.
No sé si decirle o no.
No sé si aceptará o no.
No sé cómo crear una manera por la cual
pueda conquistarla
y pueda lograr que me ame
o pueda saber ella que la amo,
y yo enterarme después de que me ama.
Yo quisiera encontrar
alguna alternativa,
pero instantánea,
porque si pierdo mucho tiempo
sería como un mal paso,
si ella me ama,
pero si no me ama
no significará nada
para ella.
Le diría, pero no sé si sea el momento preciso
para decirle que la amo.
Tal vez, me hice tantas ilusiones en vano,
tal vez, ella sigue amándolo a él
o, tal vez, ya lo olvidó.
Tanto suspenso me volverá loco.
Creo que se lo diré, no importa
si nunca más me vuelve a mirar.
¡Pero es que no puedo hacer eso, la amo!
Pero la vida está llena de riesgos.
Le diré, no, mejor no le diré,
aunque sería mejor que le diga,
pero no se lo diré.
Seguiré agobiado y ahogado en dudas.
Mejor lo pensaré.

24/08/02