¿Alguna vez sabrás cuánto te amo?,
porque ahora estoy sufriendo de amor
y tú ni te has dado cuenta.
¿Alguna vez sabrás cuánto me haces sufrir?
Es tan cruel amar sin ser correspondido.
Es tan sombrío, tácito, parco y sufrido
el no poder ser tu suspiro y no poder decir nada.
Es tan desesperanzador el que no te hayas dado cuenta.
Y ya no debo mirarte y alegrarme de tu sonrisa.
Y ya no debo mirarte e imaginar nuestro destino juntos.
Mi vida, quiero volver a sentir el amor
brotando de mi ser sin importar nada más.
Y es que me quedo sin la esperanza de ti
y no sé qué será de mí y de mi sufrimiento
que no termina y se acrecienta con cada adiós
y cada palabra antagónica con la que suspiras.
01/12/13
domingo, 1 de diciembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
5.075.- ¿Qué se puede pedir?
¿Qué se puede esperar del invierno?
Es tan proclive a morir el vivir.
Es tan urgente la vigencia de este corazón
y tan esquivo el motivo y tan ausente la magia.
¿Qué se puede esperar de los días grises?
Es tan largo el dolor, éste, de no conocerte.
Y compungido el dolor, que ya es físico dentro,
inspira un remordimiento de no ser amigo del tiempo.
¿Qué se puede querer? ¿Qué se puede soñar?
Indómito paraje que, cual tierra prometida, es visible solo póstumamente.
La reliquia de este amor y la procrastinación de un verso
distinguen el bien amado del sueño amargo.
¿Cuál es el precio? ¿Qué sacrificio he de padecer?
¿Cómo se puede existir si no se puede vislumbrar el motivo?
¿Cuándo (perdón, Cronos) se puede aspirar el momento?
Concluyo indefectiblemente que la tristeza me sienta bien
y los días pesan, la gracia me rehúye y la estupidez es eterna.
27/11/13
Es tan proclive a morir el vivir.
Es tan urgente la vigencia de este corazón
y tan esquivo el motivo y tan ausente la magia.
¿Qué se puede esperar de los días grises?
Es tan largo el dolor, éste, de no conocerte.
Y compungido el dolor, que ya es físico dentro,
inspira un remordimiento de no ser amigo del tiempo.
¿Qué se puede querer? ¿Qué se puede soñar?
Indómito paraje que, cual tierra prometida, es visible solo póstumamente.
La reliquia de este amor y la procrastinación de un verso
distinguen el bien amado del sueño amargo.
¿Cuál es el precio? ¿Qué sacrificio he de padecer?
¿Cómo se puede existir si no se puede vislumbrar el motivo?
¿Cuándo (perdón, Cronos) se puede aspirar el momento?
Concluyo indefectiblemente que la tristeza me sienta bien
y los días pesan, la gracia me rehúye y la estupidez es eterna.
27/11/13
domingo, 24 de noviembre de 2013
5.074.- Vislumbrar el firmamento.
Decepcionarse es amargo al inicio, dulce al final.
Existen eventos críticos que vienen sin saberse.
Inmaculado conocimiento. Vetusto encuentro.
Añejado sinsabor que se te queda en el alma.
Yo no quería saberlo todo, pero necesitaba saber.
Yo no quería dejarlo todo, pero necesitaba dejarlo.
Yo no quería arruinarlo todo, pero necesitaba arruinarlo.
Yo no quería soñarlo todo, pero necesitaba soñar.
Descubrí que, muchas veces, amamos a pesar de todo,
aparentamos amar mientras nos hacemos daño,
conjugamos el perdón entre cada nueva herida
y continuamos llenando el saco que carga nuestra conciencia.
«Amar es sufrir», lo he escuchado antes y siempre ha sonado
tan resignado, tan carente, tan falto del amor propio, tan averno.
No ver más allá del dolor no te permitirá conocer la alegría.
Acallar lo que el corazón nos dice, o malinterpretarlo, siempre es un error.
Yo no quería escucharlo todo, pero necesitaba escuchar.
Yo era libre, no cargaba ninguna cruz y no sabía
que existían jesucristos que elegían cargar sus propias cruces.
Yo no quería ser testigo, pero necesitaba serlo.
Yo no quería estar presente, pero necesitaba estarlo.
Era el cielo o la tierra. Era el estruendo o el rumor.
Eran esos ojos que aparecieron cuando me hice la pregunta
o aquellos que desaparecieron en el punto de inflexión de esta curva de fuego.
24/11/13
Existen eventos críticos que vienen sin saberse.
Inmaculado conocimiento. Vetusto encuentro.
Añejado sinsabor que se te queda en el alma.
Yo no quería saberlo todo, pero necesitaba saber.
Yo no quería dejarlo todo, pero necesitaba dejarlo.
Yo no quería arruinarlo todo, pero necesitaba arruinarlo.
Yo no quería soñarlo todo, pero necesitaba soñar.
Descubrí que, muchas veces, amamos a pesar de todo,
aparentamos amar mientras nos hacemos daño,
conjugamos el perdón entre cada nueva herida
y continuamos llenando el saco que carga nuestra conciencia.
«Amar es sufrir», lo he escuchado antes y siempre ha sonado
tan resignado, tan carente, tan falto del amor propio, tan averno.
No ver más allá del dolor no te permitirá conocer la alegría.
Acallar lo que el corazón nos dice, o malinterpretarlo, siempre es un error.
Yo no quería escucharlo todo, pero necesitaba escuchar.
Yo era libre, no cargaba ninguna cruz y no sabía
que existían jesucristos que elegían cargar sus propias cruces.
Yo no quería ser testigo, pero necesitaba serlo.
Yo no quería estar presente, pero necesitaba estarlo.
Era el cielo o la tierra. Era el estruendo o el rumor.
Eran esos ojos que aparecieron cuando me hice la pregunta
o aquellos que desaparecieron en el punto de inflexión de esta curva de fuego.
24/11/13
martes, 19 de noviembre de 2013
5.073.- Entre el tenerte y el no tenerte.
Soy tan feliz y tan infeliz en este mismo instante;
soy un minuto exacto, un minuto impreciso y siempre vano.
Tengo un apotema que nace desde el corazón hasta mi pecho,
se dirige hacia ti, se proyecta y procrea estas palabras.
Soy tan halagado de conocerte y tan perturbado de no poder serte.
Intento aprender el lenguaje de tu amor, pero anda tan nublado.
La esperanza, que es el síntoma de la vida, me mantiene atento.
El ensueño de tu mirada, la magia de tu alma me hacen amarlo todo.
Lo absurdo es que sé que no puedo tenerte y, aun así, te quiero.
Inefable magia que andas cerca, luz de la Luna, brillo del Sol.
Tímido rumor de la alegría, tibio rubor de tus mejillas,
enséñame a no morir mientras te espero, enséñame a vivir mientras te quiero.
Déjame anexado a tu sonrisa, a lo dulce de tu ser y de tu gracia infinita.
Permíteme estar confundido dentro de tu ternura e inocencia,
entre tu universalidad y tu originalidad, entre tu a y tu zeta.
Déjame que te siga queriendo mientras te quiero y así, sin saberme, soñarte.
19/11/13
soy un minuto exacto, un minuto impreciso y siempre vano.
Tengo un apotema que nace desde el corazón hasta mi pecho,
se dirige hacia ti, se proyecta y procrea estas palabras.
Soy tan halagado de conocerte y tan perturbado de no poder serte.
Intento aprender el lenguaje de tu amor, pero anda tan nublado.
La esperanza, que es el síntoma de la vida, me mantiene atento.
El ensueño de tu mirada, la magia de tu alma me hacen amarlo todo.
Lo absurdo es que sé que no puedo tenerte y, aun así, te quiero.
Inefable magia que andas cerca, luz de la Luna, brillo del Sol.
Tímido rumor de la alegría, tibio rubor de tus mejillas,
enséñame a no morir mientras te espero, enséñame a vivir mientras te quiero.
Déjame anexado a tu sonrisa, a lo dulce de tu ser y de tu gracia infinita.
Permíteme estar confundido dentro de tu ternura e inocencia,
entre tu universalidad y tu originalidad, entre tu a y tu zeta.
Déjame que te siga queriendo mientras te quiero y así, sin saberme, soñarte.
19/11/13
martes, 12 de noviembre de 2013
5.072.- Soy mitad de todo.
Soy mitad perverso, mitad generoso
(lo digo para no entrar en detalles de porcentajes).
Soy mitad indómito, mitad devastado.
Soy esclusa de un verso temerario.
Soy mitad sendero, mitad olvido.
Soy mitad imperfecto, mitad insolente.
Soy mitad cenicero, mitad fogata.
Soy mitad tu sueño, mitad mi sueño de ser tu sueño.
Soy mitad de un todo impreciso,
la milésima parte del sentido común.
Soy, más que todo, un soñador
y divago ajeno a este mundo prefabricado.
Soy mitad entregado, mitad egoísta.
Soy mitad carcelero, mitad prisionero.
Soy mitad éter, mitad mundo nuevo.
Soy mitad demonio, mitad humano.
12/11/13
(lo digo para no entrar en detalles de porcentajes).
Soy mitad indómito, mitad devastado.
Soy esclusa de un verso temerario.
Soy mitad sendero, mitad olvido.
Soy mitad imperfecto, mitad insolente.
Soy mitad cenicero, mitad fogata.
Soy mitad tu sueño, mitad mi sueño de ser tu sueño.
Soy mitad de un todo impreciso,
la milésima parte del sentido común.
Soy, más que todo, un soñador
y divago ajeno a este mundo prefabricado.
Soy mitad entregado, mitad egoísta.
Soy mitad carcelero, mitad prisionero.
Soy mitad éter, mitad mundo nuevo.
Soy mitad demonio, mitad humano.
12/11/13
domingo, 3 de noviembre de 2013
5.071.- Fuimos nuestros.
Fuiste mía una noche,
solamente una noche,
y entre tus brazos entendí
que lo mejor de la vida aún estaba por venir.
Fuiste mía una hora,
solamente una hora,
y entre tus piernas descubrí
que la vida conserva aún ciertos misterios.
Fuiste mía un segundo,
solamente un segundo,
y por ese segundo infinito
aprendí lo que es vivir en el cielo.
Fui tuyo todo el tiempo,
fuimos nuestros una noche,
y entre tus labios descubrí
cuánta pasión, cuánta ternura, cuánta dicha de sentimientos.
03/11/13
solamente una noche,
y entre tus brazos entendí
que lo mejor de la vida aún estaba por venir.
Fuiste mía una hora,
solamente una hora,
y entre tus piernas descubrí
que la vida conserva aún ciertos misterios.
Fuiste mía un segundo,
solamente un segundo,
y por ese segundo infinito
aprendí lo que es vivir en el cielo.
Fui tuyo todo el tiempo,
fuimos nuestros una noche,
y entre tus labios descubrí
cuánta pasión, cuánta ternura, cuánta dicha de sentimientos.
03/11/13
domingo, 20 de octubre de 2013
5.070.- Jamás olvidaré estar ausente.
Jamás olvidaré estar siempre ausente,
cautivo de mi intención misantrópica,
prisionero de este amor que no quiere romperse,
débil candidato de tu sueño, insólito agente inconcluso.
Jamás olvidaré no estar presente
cuando tus minutos convoquen a un silencio
y comiences a pensar en que estorba y estropea
mi cándida y torpe intención de amarte.
Jamás olvidaré serte carente,
no regalarte nada, ni una palabra ni un suspiro,
jamás otorgarte ningún título, no llamarte de ningún modo,
serte siempre una cercanía lejana, no serte nada real.
Jamás olvidaré que te tengo en mente.
Jamás podré olvidar que te siento presente
cuando miro el cielo y me pierdo y busco algo
y hallo una sonrisa, una mirada, nuestra vida entre las estrellas.
20/10/13
cautivo de mi intención misantrópica,
prisionero de este amor que no quiere romperse,
débil candidato de tu sueño, insólito agente inconcluso.
Jamás olvidaré no estar presente
cuando tus minutos convoquen a un silencio
y comiences a pensar en que estorba y estropea
mi cándida y torpe intención de amarte.
Jamás olvidaré serte carente,
no regalarte nada, ni una palabra ni un suspiro,
jamás otorgarte ningún título, no llamarte de ningún modo,
serte siempre una cercanía lejana, no serte nada real.
Jamás olvidaré que te tengo en mente.
Jamás podré olvidar que te siento presente
cuando miro el cielo y me pierdo y busco algo
y hallo una sonrisa, una mirada, nuestra vida entre las estrellas.
20/10/13
sábado, 19 de octubre de 2013
5.069.- Soy devoto de tu ser.
Estoy orando y no sé qué rezo.
Solo anhelo el dulce sabor de tus labios
(algo que no conozco y solo imagino,
la dulzura idónea de una fe que tengo).
Estoy mermando en mis ansias de quererte.
Te estimo pero no me obsesiona la idea de tenerte.
No quiero ser nada tuyo, quiero saberte toda mi luz
tan solo, mi eterna ilusión, mi perpetua devoción.
Eres una inspiración que no es fugaz y es eterna.
Es tu eternidad la que se hace mía, pero es tuya.
No sé si la manera de quererte sea la manera de buscarte;
solo sé que la manera en la que te quiero la siento inequívoca.
Tengo una fe. Tú eres mi fe. Eres mi sueño que no cuento,
la irrefutable idea de que pensarte es mi elixir de la eterna juventud,
lo que no puedo atenuar, aquello que es siempre
y aquello que no me importa ya si es correspondido, compartido, dual o convergente.
19/10/13
Solo anhelo el dulce sabor de tus labios
(algo que no conozco y solo imagino,
la dulzura idónea de una fe que tengo).
Estoy mermando en mis ansias de quererte.
Te estimo pero no me obsesiona la idea de tenerte.
No quiero ser nada tuyo, quiero saberte toda mi luz
tan solo, mi eterna ilusión, mi perpetua devoción.
Eres una inspiración que no es fugaz y es eterna.
Es tu eternidad la que se hace mía, pero es tuya.
No sé si la manera de quererte sea la manera de buscarte;
solo sé que la manera en la que te quiero la siento inequívoca.
Tengo una fe. Tú eres mi fe. Eres mi sueño que no cuento,
la irrefutable idea de que pensarte es mi elixir de la eterna juventud,
lo que no puedo atenuar, aquello que es siempre
y aquello que no me importa ya si es correspondido, compartido, dual o convergente.
19/10/13
viernes, 11 de octubre de 2013
5.068.- Y no te quiero.
Y no te quiero.
Pero si te quisiese sería tácitamente
como si no te amase y no me gustases,
como si jamás fuese a decirte «te quiero»,
y dentro de mí una voz me gritase lo contrario.
Y no te quiero.
Debes saber que no te quiero, que no existen las noches
en las que no duermo porque pienso en ti,
que no existen mágicos momentos
en los cuales me alegra tu recuerdo.
Y no te quiero.
Cómo podría querer la magia de tus ojos,
la tenue voz tuya que genera ternura,
la sonrisa tuya que enamora,
tus tiernos momentos, la dulzura de compartir contigo.
Y no te quiero.
No te quiero. Jamás lo haré. Quererte
sería como ofrecerte cada uno de mis momentos,
como querer disfrutar de tu compañía y querer ser tu protector.
Sería como ahora con la diferencia de que te querría.
Y no te quiero.
No me odies porque creas que te quiero.
Sin embargo, suplica que no llegue a quererte
porque quizás, en el fondo, tan levemente en el fondo,
ya ande queriéndote.
11/10/13
Pero si te quisiese sería tácitamente
como si no te amase y no me gustases,
como si jamás fuese a decirte «te quiero»,
y dentro de mí una voz me gritase lo contrario.
Y no te quiero.
Debes saber que no te quiero, que no existen las noches
en las que no duermo porque pienso en ti,
que no existen mágicos momentos
en los cuales me alegra tu recuerdo.
Y no te quiero.
Cómo podría querer la magia de tus ojos,
la tenue voz tuya que genera ternura,
la sonrisa tuya que enamora,
tus tiernos momentos, la dulzura de compartir contigo.
Y no te quiero.
No te quiero. Jamás lo haré. Quererte
sería como ofrecerte cada uno de mis momentos,
como querer disfrutar de tu compañía y querer ser tu protector.
Sería como ahora con la diferencia de que te querría.
Y no te quiero.
No me odies porque creas que te quiero.
Sin embargo, suplica que no llegue a quererte
porque quizás, en el fondo, tan levemente en el fondo,
ya ande queriéndote.
11/10/13
jueves, 10 de octubre de 2013
5.067.- Luz de mi amor.
Luz de mis sueños, estás en mi mente como en mis suspiros.
Creo que encontrarte ha hecho de mí un ser enamorado.
Ojalá y el destino, si es que existe, contenga nuestros nombres
tan cerca y tan unidos entre sus días y entre sus siglos.
Luz de mis deseos, ojalá y el mañana sepa que yo te amo.
Ojalá que la gracia sobrehumana de tus ojos se pose en mí
y, a partir de ahí, podamos entre los dos decirle al mundo
que los milagros son algo cotidiano y real, comunes y sentidos.
Luz de mis días, no concibo otro adjetivo para ti más que el sustantivo «amor».
No imagino más ecosistema para ti que el de un valle, un sol,
aire fresco, pureza cercana y floreciente, amaneceres eternos,
ocasos lozanos y un columpio, tu mano y la mía, la eternidad naciendo.
Luz de mi vida, te sueño y te pienso. A cada instante te encuentro
entre el rumor de los días que parecen una búsqueda del otro
para hallarnos como anhelo y poder decirte lo que siento
y, sin embargo, llevo dentro y no es conocido, pero sí muy vivido.
10/10/13
Creo que encontrarte ha hecho de mí un ser enamorado.
Ojalá y el destino, si es que existe, contenga nuestros nombres
tan cerca y tan unidos entre sus días y entre sus siglos.
Luz de mis deseos, ojalá y el mañana sepa que yo te amo.
Ojalá que la gracia sobrehumana de tus ojos se pose en mí
y, a partir de ahí, podamos entre los dos decirle al mundo
que los milagros son algo cotidiano y real, comunes y sentidos.
Luz de mis días, no concibo otro adjetivo para ti más que el sustantivo «amor».
No imagino más ecosistema para ti que el de un valle, un sol,
aire fresco, pureza cercana y floreciente, amaneceres eternos,
ocasos lozanos y un columpio, tu mano y la mía, la eternidad naciendo.
Luz de mi vida, te sueño y te pienso. A cada instante te encuentro
entre el rumor de los días que parecen una búsqueda del otro
para hallarnos como anhelo y poder decirte lo que siento
y, sin embargo, llevo dentro y no es conocido, pero sí muy vivido.
10/10/13
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