Yo te necesitaba,
te creía mi bastión,
mi último faro,
la señal hacia mí mismo,
lo que jamás perdería
mi fuente de fe perpetua,
lo incólume a pesar del abuso
y del daño que tanto nos hicimos
y de la bienvenida permanente,
el eterno abrazo,
el cuerpo en espera de mi cuerpo,
la sonrisa después de la lágrima,
la poca valorada paz,
mi complemento,
mi lago, mi tarde soleada,
la compañía en mi momento más triste,
mi aprendizaje,
mi atuendo,
mi sonrisa al despertar,
mi noche de amor,
el olor amado,
los desatinos comprendidos.
Yo te necesitaba
más allá del amor,
más allá de las culpas,
de todas las disculpas
y todos los reproches,
más que tus mentiras,
más que mis engaños,
más que tu miedo de mirarme,
más que mi soberbia,
más que mis historias
después de nuestro final,
más que tus historias sin mí,
incluso más que la oscuridad
que parece siempre rodearte.
Yo te necesitaba realmente,
y quizás solo a ti
y a nadie más,
pero descubrí que yo
no era más el mismo,
ése, a quien evitas,
y que la magia de tu ser
resultó ser solo un truco,
una fábula sin moraleja,
la humanidad que fallece
ante mis ojos,
la desesperanza de la nada,
la decadencia
que deambula en todos lados,
aquello que no necesito más.
20/01/24
06/11/24