Parece que el mundo
tiene una fisura irreparable.
La carne se come a sí misma
y va mordiendo de a pocos el alma.
tiene una fisura irreparable.
La carne se come a sí misma
y va mordiendo de a pocos el alma.
Los días no se mueven ni cuentan.
Las noches nunca terminan
y el perdón y el rencor luchan
su batalla interminable.
Nada nace ni florece.
Los sueños son un mito.
Su voz, una canción inolvidable,
y su crueldad, una visión imborrable.
Ya no hay esperanza ni credo.
Otros más se contagian.
Me he vuelto un foco infeccioso
y nada me conmueve.
Y, si algo parece ser la clave del final,
la bruma de mi ser siempre disipa;
se activa mi agente de anticuerpos
y la ausencia se acrecienta aún más.
30/08/24
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