miércoles, 24 de septiembre de 2025

8.012.- En estos días

En tiempos actuales,
la indignación y humanidad
son crímenes morales.
La empatía es criticada
por los abanderados
del desarrollo y progreso,
justificando a los demonios
con complejo de dioses,
quienes han comprado
sus almas.

Casi ni se puede vislumbrar
que jugar limpio es vital.
La falacia del orden mundial
siempre ha buscado robots
que obedezcan.
Ser empático con el prójimo,
de quien se habla mal
y sin pruebas,
es un gran problema.

No importan humillaciones,
mutilaciones, violaciones,
asesinatos
ni genocidios
si hay dinero en la mesa
y alguien sugiere
bienestar para la humanidad,
un bien mayor con sacrificios
(realmente innecesarios),
mientras que ya sabe
que solo migajas
habrán de vuelto.

¿Y qué nos gobierna
y qué nos hace débiles?

No son los avaros:
ni actores que dictan leyes
ni directores tras bambalinas;
ni la mercancía que informa
ni siquiera las víctimas
del síndrome de Estocolmo.

Es algo que está adentro
de cada quien no ejerce
su papel de humano
y que vive en desesperanza,
la que nos la han ido madurando,
falla tras falla,
lucha tras lucha infructuosa,
descaro tras descaro,
troles tras troles,
decepción tras decepción,
finales sin finales,
destruyendo nuestras ganas
de
decencia,
de
justicia,
de
verdad

y
de
libertad.

24/09/25

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